El 2018 fue un año inolvidable para el Deportes Tolima, por la vuelta olímpica en Medellín, porque los hinchas volvieron al Murillo Toro, al menos en las fases finales, y porque, de la mano de Alberto Gamero, se vio un equipo sólido y que agradaba verlo jugar.

Esa magnífica campaña del Tolima se refleja en los números. Primero, hay una consolidación y una solidez en el rendimiento. Primero, en los dos semestres de 2018 se obtuvieron 42 y 43 puntos, respectivamente, la mejor suma de puntos desde el primer semestre de 2012, cuando se llegó a 46. Ese ahorro permite respirar no solo ahora, sino en el futuro inmediato, ese fantasma que acechó a Ibagué hoy es cosa del pasado.

Segundo, Tolima logró consolidar a un goleador. Tras la partida de Ángelo Rodríguez, algunos no le tenían fe a Marco Pérez. Pero si alguien confía en él y sabe explotar sus capacidades es Alberto Gamero. Él fue quien le dio continuidad en Boyacá Chicó. Y él le ha dado lo mismo en el Tolima: confianza. En la primera mitad del año, con Ángelo en la cancha, Marco solo hizo dos goles. En el segundo semestre consiguió 17.

Tercero: el trabajo defensivo del Tolima fue destacado en el 2018. Y en eso tiene mucho que ver la aparición de Álvaro Montero, un arquero que llegó a Ibagué en silencio, se ganó el puesto, no lo soltó y hoy es opción para la Selección Colombia. Con 34 goles recibidos en 38 partidos, para un promedio de 0,89 por encuentro, Montero es prenda de garantía.

Cuarto: Tolima inspira respeto. Y no solamente en Ibagué. Fue el mejor visitante del 2018, con diez victorias, siete empates y apenas siete derrotas. Es el equipo que más goles marcó por fuera de su estadio, 31. Ganó en plazas complicadas, como Bogotá, a Santa Fe y Equidad, y Medellín, donde venció dos veces a Nacional, una de ellas en la gran final.

Ahora, el primer triunfo del Tolima en 2019 es haber podido retener a Gamero. El club le apunta a consolidar un proyecto exitoso, con una base importante, que ya tiene la fase de grupos de la Copa Libertadores como premio. Pero hay que ir por más.

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