IMG_6783 La participación del equipo Vinotinto y Oro en la Liga Águila I le permitió al conjunto tolimense volver al primer plano del protagonismo en el campeonato colombiano.

Los dirigidos por el técnico Alberto Gamero retornaron al grupo de los ocho mejores y hasta el último minuto estuvo a punto de volver a disputar una nueva final del balompié nacional.

Pese a las dificultades que se presentaron a lo largo del torneo, en cuanto a las lesiones, especialmente, por el número tan grande de jugadores que quedaron al margen de la competencia por esa razón, el equipo supo salir adelante con trabajo de los altibajos que ésto causó en el rendimiento del plantel.

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El equipo de Ibagué incorporó para disputar el torneo a jugadores como el arquero Joel Silva, de gran actuación y nivel, especialmente en el epilogo del torneo todos contra todos y en las semifinales; el retorno del goleador Robin Ramírez fue determinante en las aspiraciones del club de regresar a lo más alto de la tabla y sus goles, siete en total, fueron determinantes en la búsqueda de ese objetivo. Lamentablemente su lesión lo sacó de la competencia y su ausencia pesó mucho en la tabla de goleadores y para el equipo.

La llegada de los volantes Jonathan Estrada y Matheus Uribe, redundó para el equipo en buenas actuaciones y en dos jugadores de gran nivel, que aportaron, con sus actuaciones, grandes momentos y triunfos para el elenco Pijao, que no se equivocó en sus contrataciones.

Al proyecto del primer semestre también se sumaron jugadores como Nelson Lemus, quien lamentablemente por las lesiones sufridas no pudo actuar y cuando lo hizo fue por muy poco tiempo. El lateral derecho espera que, recuperado y con una buena pretemporada, pueda demostrar porque fue contratado por el club.

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El zaguero central Fáiner Torijano también hizo parte del proyecto, y aunque se sumó a la disciplina del club una vez había comenzado la competencia, tuvo la oportunidad de actuar, aunque poco tiempo, en Copa como en Liga Águila. Con seguridad, al igual que Lemus, el zaguero central vallecaucano podrá verse más en el segundo semestre.

Dos jugadores que también hicieron parte del proyecto desde el comienzo del año en curso fueron el volante colombiano Avimiled Rivas y el uruguayo Hernán Figueredo. Para Rivas el semestre fue bueno en la medida en que su presencia en el campo le dio al conjunto de Gamero marca y equilibrio. Figueredo comenzó como titular el semestre y en muchos otros alternó la titularidad con Estrada. Sin duda el uruguayo aportó su fútbol y aunque al final del torneo una lesión lo dejó al margen, el charrúa espera encontrarse en el segundo semestre con su mejor versión.

Cabe destacar también que el cuerpo técnico tuvo el acierto de acercar al plantel profesional a jugadores de la categoría sub 20 como Sleater Arroyo, Omar Albornoz, José Miguel Paz, Daladier Chávez y José Daniel Tapia, que en algún momento tuvieron la oportunidad de actuar con el equipo y de ir sumando minutos, algo determinante en la naciente carrera de éste puñado de jóvenes, como también para las divisiones menores del club.

Entrando en los números que nos sirven de referencia para medir o revisar tendencias del rendimiento del equipo, el conjunto Pijao jugó 24 compromisos, de los cuales venció en 11 oportunidades, empató en siete ocasiones y perdió seis de esos juegos. Marcó 29 goles a favor, recibió 16, para un rendimiento del 55,5 por ciento.

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Dentro de éste resumen hay que hacer relieve sobre dos hechos que marcaron el semestre para el equipo. El primero fue el llamado a selección Colombia por parte del técnico José Néstor Pekerman del volante cartagenero al servicio del conjunto tolimense Wilmar Barrios, quien estuvo con el equipo nacional en los amistosos en Oriente Medio.

El segundo hecho para destacar fue el rendimiento del delantero Marco Pérez. El chocoano marcó en 10 oportunidades en el semestre, en compromisos importantes para las aspiraciones del colectivo y asistió en otro número similar a sus compañeros para que la embocaran.

Este ha sido en líneas gruesas lo que nos dejó la participación del conjunto Pijao en el primer semestre del año. La ilusión de haber estado cerca de una nueva final, el trabajo en equipo que sacó al conjunto tolimense de momentos difíciles y logró ponerlo de nuevo a ser protagonista de primer orden del rentado nacional.

Lo visto en la Liga Águila I debe darnos la seguridad de que el equipo saldrá en el segundo semestre a disputar los tres torneos en juego con responsabilidad y carácter.

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