Enrique Ferrari nació en Buenos Aires (Argentina), y es uno de los primeros cinco extranjeros que llegaron al Deportes Tolima, en 1955, junto con José Óscar Jamardo, Robelle, Gandulfo

ENRIQUE FERRARI EL NUEVO DÍA II

El hijo de Nicolás y Filomena, creció con un balón en sus pies. Ni sus hermanos Nicolás, Tomás, Helena, María ni Angélica, tuvieron tanta pasión por la pelota. Siempre jugó de defensor central, gracias a su prestancia y fortaleza física.

Desde pibes, Enrique Ferrari y José Óscar Jamardo, siempre fueron inseparables. La amistad fue inquebrantable por más de medio siglo. El uno ha sido la mano derecha del otro. Ninguno dio un paso sin consultárselo al otro.

Por ese espíritu aventurero que siempre lo caracterizó, dejó su patria muy joven para probarse en el mítico Nacional, de Montevideo, Uruguay. Allí permaneció durante nueve meses en compañía de Leonardo Franco, un amigo de infancia.  Como jugador se destacó por ser un central fuerte, poco técnico, buen cabeceador y  recio para marcar.

Ferrari jugó en el Deportes Tolima desde 1955 hasta el 59, siendo titular inamovible durante cinco temporadas. Posteriormente, se incorporó al Cúcuta Deportivo en el sesenta. Pero no solo actuó en Colombia, sino también en el Macará de Ambato, Ecuador. La liga de ese país lo invitó a ser parte de su nómina durante seis meses, en 1961,  pero su amor por la tierra tolimense lo hizo regresar a Ibagué hasta el día de su retiro, a finales de 1964. También alcanzó a jugar con Atlético Nacional, gracias a una invitación que le consiguió el locutor deportivo Gabriel Muñoz López para reforzar al equipo verdolaga en una serie de juegos amistosos.

Enrique Ferrari y Alfonso Lopera Niño Periódico Univesitario UT Lord Julian

Curiosamente, mientras Jamardo se cansaba de marcar goles y golazos en diferentes plazas, Ferrari nunca pudo celebrar ni siquiera una anotación. Lo que es peor aún, no recuerda sino un par de autogoles que convirtió y los dos fueron a favor de Independiente Santa Fe, el mismo día, justo cuando Tolima ganaba 3 – 0. Por eso, en la historia del balompié rentado aparece como el primer jugador que marcó dos goles en contra en un mismo partido. Eso fue el 12 de mayo de 1957. Al final, Tolima perdió 4 – 3.

Fui a rechazar un esférico con tan mala fortuna que le pegué a la pelota por un costado enviándola a mi propio arco. El portero se tiró para un lado y la pelota ingresó por el otro. En forma jocosa Enrique asegura que ese fue el mejor gol que marcó en su vida. Y el segundo, también por error, devolvió un balón que sorprendió a su propio cancerbero. Con la casaca ibaguereña disputó 115 juegos.

Como director técnico, solo estuvo una temporada en Ecuador con el Macará y posteriormente dirigió en Ibagué al colegio San Simón (por invitación del vicerrector Alfonso Viña Calderón), y a la Universidad del Tolima, donde logró pensionarse luego de veintiséis años de trabajo.

En la ciudad musical contrajo matrimonio en 1962 con Ana Deisy Valencia, con quien tuvo a Ana Lucía, su única hija. Hoy disfruta de sus tres nietos (Sebastián, Mateo y Tomás), en quienes tiene fincada toda su ilusión para que continúen la descendencia futbolística.

Enrique Ferrari vino a nuestro país por tres meses y ya completó sesenta años.  Desde que está viviendo en Colombia, solo ha ido en una ocasión a visitar a sus familiares en Buenos Aires. Ibagué lo enamoró y allí sembró sus raíces.

ENRIQUE FERRARI EL NUEVO DÍA III

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